De Copas
En todos los artículos anteriores, siempre he hablado de algún vino en concreto, de sus virtudes y bonanzas, destacando así de ellos sus puntos interesantes, variedades, zona, suelos o elaboradores.
Pero tan importante como la elección de un buen vino es la elección de una buena copa, para poder disfrutar plenamente de todo aquello que nos puede aportar éste, aunque quizás no se le dé la importancia que tienen y siempre parecen estar en un segundo plano.
Me gustaría destacar unas normas básicas a la hora de elegir las copas que nos pudieran ayudar en su elección:
La primera es la forma. Ésta no es un capricho sino una necesidad, pues de ella dependerá en gran medida la aireación del vino y la extracción de sus aromas.
El fondo debe ser redondeado para ayudar a airear el vino y dejar que se desarrolle su aroma adecuado. Debe finalizar en forma cónica hacia el interior en la parte superior de la copa, para que la esencia no se escape.
El cristal debe ser claro, liso e incoloro y sumamente transparente. Una copa alisada y transparente nos permite ver mejor la calidad y brillantez del vino. El brillo de un vino se realza también con un cristal de buena calidad. Cuanto más delgado el cristal, mejor. El tamaño de las copas debe ofrecer una buena capacidad para poder mover la copa sin miedo a que se pueda derramar el vino y, así, mejorar el desprendimiento de los aromas.
Tampoco debemos elegir copas excesivamente grandes, como las que se pusieron de moda no hace muchos años, que podíamos encontrar en algunos restaurantes de cierta elegancia y eran auténticos floreros (aunque hay que aclarar que un mismo talle no es para todos los vinos. Cuanto más añejo sea el vino, más aire precisa para desprender su mejor aroma y equilibrar el poder tánico y la fruta. Los vinos más jóvenes precisan un fondo más grande y una boca más cerrada).
El pie de las copas debe de tener una altura mínima de 4 cm. Ésto da dos ventajas: La primera es que se puede tomar la copa sin agarrarla por el cuerpo, lo que calentaría el vino y nos impediría apreciar su color. La segunda es que un pie adecuado permite la estabilidad y la elegancia. Hay que tener cuidado con algunas copas de pie larguísimo, pues éstas, si bien parecen muy elegantes en la mesa, son muy inestables al tener un centro de gravedad alto.
Ya por último, la elección de la marca de la copa es muy personal y subjetiva. Y siempre ira al igual que el vino sobre nuestras preferencias personales.
De marcas de prestigio podemos encontrar en el mercado, firmas tan importantes como: Spiegelau, Riedel o Scott Zwiesel.
Esta ultima es de la que a mí personalmente más me gustan y satisfacen sus magnificas copas. Schott Zwiesel fabrica en la comarca de la Selva, en Baviera (Alemania), en la localidad de Zwiesel, en una factoría integrada en un inmenso bosque, de forma totalmente ecológica e integrada con el medio ambiente.
La fábrica de Schott es sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Ésto hace de esta factoría un referente a nivel mundial. De entre sus productos yo destacaría la marca Tritan de cristal sin plomo con un brillo inconfundible, un peso respetable y un tacto sedoso. Éstas son las características gracias a las cuales el cristal Tritan produce una experiencia especial.
Gracias a la superior dureza de su superficie, queda protegido contra la corrosión y las rayaduras, incluso tras un uso continuo. Una tasa de roturas un 40% más baja que el cristal convencional garantiza un brillo duradero. Una forma perfecta, un brillo intenso: estas características hacen que las series de copas de Schott Zwiesel sean tan especiales. Como en un diamante, el zinc, el titanio y el circonio, sustituyen al plomo creando copas de gran belleza y calidad.
Colecciones como Cru Classic, Fine, Pure, Congresso. o la maravillosa colección BASIC BAR SELECTION de CHARLES SCHUMANN, que tuvimos el placer de tener en nuestra muestra gastronómica colomense de este año en todos los eventos que realizamos (y que además fue el estreno de estas copas en España), están fabricadas con el cristal Tritan y son verdaderas joyas para engalanar nuestros vinos.
Para acabar, volver a decir que como siempre la decisión final de las copas, al igual que la del vino, ha de recaer sobre vosotros. ¡Feliz elección!
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